El nuevo smartphone que nos acabamos de regalar por estas fiestas yace en el suelo. Está boca abajo, inmóvil. Has notado como se deslizaba de tus manos y, en menos de un segundo —aunque lo hayas vivido como en una suerte de slow motion—, ese horrísono chasquido que se produjo al detenerse sobre la baldosa te ha dejado helado. Sabes, aunque no lo hayas visto aún, que la pantalla que tanto te fascinaba, un panel recubierto con Gorilla Glass 5, es ahora una colección de fragmentos, un mosaico de astillas de vidrio que te obligará —en el mejor de los casos— a pasar por el SAT de turno y reemplazarla con un desembolso considerable. Quizá eso te parezca lo de menos en estos momentos, quizá lo que sientes es una mezcla de enfado y decepción. Enfado por un instante de torpeza que ha terminado con la integridad de tu dispositivo flamante. Decepción por la fragilidad de ese componente vital que no has podido o sabido proteger.

Esta descripción, no muy alejada de la realidad, podría –en un futuro cercano- convertirse en poco más que un «ligero» inconveniente, gracias al hallazgo casual de un estudiante japonés.

Te contamos cómo.

La «casualidad» en ayuda de la tecnología

El descubrimiento, como tantas veces en la historia de la Ciencia, fue un «afortunado accidente».

Un estudiante de posgrado de la Universidad de Tokio, Yu Yanagisawa, estaba disponiendo de un nuevo polímero de vidrio de bajo peso, conocido como «polyether-thiourea», para utilizarlo como pegamento cuando se percató de que los bordes que quedaban al cortarlo, se volvían a unir entre ellos con una simple presión de tan solo 30 segundos formando una lámina y que, tras unas horas, esas hendiduras en el ligero vidrio habían recuperado su resistencia original sin dejar huella alguna de la sección.

pantallas autorreparables
Yu Yanagisawa. Propiedad de Koresponden Tribunnews.com/Richard Susilo

Nuestro perplejo estudiante repitió la prueba varias veces, con idénticos resultados. Y, como es lógico en tales casos, comunicó el hallazgo a su jefe de departamento, el profesor Takuzo Aida que enseguida se dio cuenta de la magnitud del mismo.

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Prof. Aida, Tokuzo, Department of Chemistry and Biotechnology, School of Engineering, The Univerisity of Tokyo

Un vidrio autorreparable

Yanagisawa, Aida y otros dos colaboradores publicaron sus conclusiones en la revista Science el 14 de este mes y en la red social ResearchGate.

El profesor Aida, por su parte, explicó las claves de este importante avance en la Corporación Radiodifusora de Japón (NHK). La fundamental fue el uso de la «tiourea» en la construcción del polímero ya que, al formar cadenas en zigzag que favorecen la cristalización esto lleva a que los fragmentos separados vuelvan a unirse con una sencilla compresión. «Espero que el vidrio autorreparable ―continúa Aida― se convierta en un nuevo material ecológico al obviar la necesidad de desecharlo en caso de rotura»

Es un hecho conocido, además, que en condiciones normales, la fijación del vidrio requiere de un alto aporte de calor; sin embargo, una de las características distintivas de este polímero es que permite que dicha unión se realice a temperatura ambiente. En este sentido, los expertos nipones señalan que, aunque en el pasado ya se habían creado materiales autorreparables, «la mayoría de los casos, precisaban, para su reorganización (la reparación de partes fracturadas), el suministro de temperaturas, del orden de 120°C o más».

¿Cómo se traduce esto en las pantallas?

En el artículo ya mencionado, los científicos tokiotas se sirven del descubrimiento original de Yanagisawa para demostrar las bondades del nuevo polímero, al aseverar que «piezas cortadas de una lámina rectangular de 2 mm de espesor formaron una lámina fusionada cuando sus superficies fracturadas se comprimieron manualmente durante 30 segundos a una temperatura ambiente de 21°C». Las pruebas posteriores, ya bajo la batuta del profesor Aida demostraron que, a 24ºC, la lámina recupera por completo su resistencia mecánica primigenia en 6 horas.

 

Por decirlo de manera sencilla, cuando se rompa la pantalla de nuestro adorado smartphone, todo lo que necesitamos para arreglarla es aplicar presión con los dedos durante unos segundos y esperar —posteriormente— unas pocas horas para tenerla completamente funcional e impoluta. Sin señales de rotura.

¿Usará este nuevo material la industria de la microtecnología?

Hasta ahora os hemos contado las buenas ―y prometedoras― noticias, pero es el momento de pasar al plano de la realidad.

Y, aquí, hay una serie de factores a tener en cuenta si los fabricantes deciden implementar el nuevo polímero japonés para las pantallas de los dispositivos. Lo primero, evidentemente, el costo de la producción a gran escala de tal tecnología. En segundo lugar, si la industria se decanta por el material de Yanagisawa esto supondría, de manera inevitable, un incremento en el precio de los smartphones porque —no conviene engañarse— una parte sustancial de los beneficios de los fabricantes provienen de la garantía y el reemplazo de materiales dañados y, las pantallas, son ―posiblemente― el elemento más caro de cualquier teléfono, máxime si nos centramos en los flagships.

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Por poner ejemplos prácticos, el coste de cambiar un panel de un Galaxy S8 hecho añicos, oscila en torno a 250 € en tiendas como PhoneHouse, SamsungService.es o Fix.es; y, en algunos casos, dicho precio no incluye la mano de obra. En el caso del iPhone 8 plus, si no tienes el servicio AppleCare, la reparación puede salir por unos 202 € (180,10 para el iPhone 8).

No obstante, hemos sabido recientemente que Motorola (la división más rentable de Lenovo) presentó una patente para un panel capaz de repararse solo. Lo que quiere decir que, el futuro de los materiales (o una parte importante del mismo) pasa por no tener que sufrir viendo nuestra AMOLED o IPS astillada hasta que podamos llevarla a un SAT (Según una investigación realizada por la empresa de reparaciones iMend, más del 21% de los usuarios de smartphones del Reino Unido conviven con una pantalla fracturada).

Otro «invento del año»

Hace escasos días publicábamos la noticia del sensor de temperatura desarrollado en Corea del sur otorgándole el carácter de «invento del año». Pues este 2017, al que ya le queda apenas un hálito de vida, todavía nos puede deparar más de una sorpresa. https://feelingthenet.com/noticias/termometro-movil-sensor-temperatura/

El dato. No es la primera vez que los fabricantes de smartphones han usado materiales autorreparables. El LG G Flex 2, el teléfono curvo de LG que salió al mercado en 2015 venía con un revestimiento en su parte posterior que era capaz de reparar por sí mismo, y con el tiempo adecuado, pequeños arañazos, sin embargo nunca pudo hacerlo con daños severos.

Fuentes: Science 14 Dec 2017; researchgate.netUniversity of TokyoNHK worldTribunnews.com; The Guardian; engadget.com

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