Primero fue Apple y las denuncias de usuarios y administraciones por sospechas de mala praxis empresarial. Toda vez que los de Cupertino parecen haber puesto en marcha una estrategia de obsolescencia programada para sus terminales más antiguos.

Aquí os lo hemos contado.

Luego, como queda reflejado en el artículo al que remite el enlace, las autoridades italianas hicieron lo propio con Samsung y por las mismas razones.

Y, ahora, Huawei entra de lleno en otro ojo de un «huracán»… este procedente de Norteamérica.

La teoría de la conspiración

El día 13, el Comité de Inteligencia del Senado estadounidense, recibía la comparecencia de seis jefes de diversas agencias de seguridad para escuchar sus recomendaciones.

Entre los invitados estaban los máximos responsables de organismos como el FBI, o la CIA.

La CNBC, reveló que los comparecientes expresaron su desconfianza hacia dos empresas en trámites de desembarcar en el mercado norteamericano. Es decir, Huawei Technologies Co., Ltd. y su vecina Zhong Xing Telecommunication Equipment Company Ltd., más conocida por su acrónimo ZTE.

Obviamente, las razones que se adujeron para tan grave proceder atañen a la seguridad de las comunicaciones. En palabras del director del FBI, Christopher Wray:

«Estamos preocupados por los riesgos de permitir que cualquier empresa o entidad, en deuda con gobiernos extranjeros que no comparten nuestros valores, gane posiciones de poder dentro de nuestras redes de telecomunicaciones».

A renglón seguido, Wray añadió que tal posición, caso de producirse, permitiría a Huawei o ZTE «la capacidad de modificar o robar información con fines maliciosos».

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Chris Wray. Director del FBI.

La conclusión fue desaconsejar el uso de dispositivos fabricados por esas marcas, (de las que no constituye un secreto su proximidad política a los mandatarios chinos) no sólo a funcionarios del Gobierno, sino también al ciudadano de a pie.

La respuesta de Huawei y ZTE

Los de Shenzen no se hicieron esperar.

Unas horas después, en un comunicado, aseguraban que «Huawei está al tanto de las acciones que el gobierno de los Estados Unidos está llevando cabo con el objetivo de limitar sus actividades comerciales en el mercado estadounidense».

Se refieren, aquí, a la ruptura unilateral ―en enero― del acuerdo que los chinos tenían con AT&T para distribuir el Mate 10 Pro en suelo americano. Esto supondría una jugosa inversión para Huawei al ser el único mercado que, hasta hoy, le ha sido esquivo. Y es que, en EE. UU., el 90% de las adquisiciones de terminales proceden de las compras a las operadoras.

La retirada de AT&T, al parecer obedecería al consejo de la Administración Trump, en base a las razones verbalizadas por Wray la pasada semana.

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Mate 10 Pro.

La nota de Huawei continúa. Según ellos «la compañía tiene la confianza de gobiernos y clientes en 170 países y no supone mayor riesgo para la ciberseguridad que cualquier otro proveedor de TIC».

Por su parte ZTE hizo lo propio por medio de un portavoz, quien aseguró que «nos comprometemos a cumplir con todas las leyes y regulaciones aplicables en los Estados Unidos».

Extraña conducta

La parte curiosa la constituye el hecho de que, a pesar de todo lo dicho, no se ha prohibido la comercialización de los productos de ambas empresas en territorio norteamericano.

Y Huawei continuó con su proyecto de introducir el Mate 10 Pro de la mano, ahora, de Best Buy, lo que nos lleva al siguiente capítulo.

Las «revisiones fantasma» del Mate 10 Pro en BB

El phablet salió a la venta hace 48 horas. Sin embargo, la semana previa, la página web de la tienda disponía de más de… 100 críticas «positivas» de clientes que, obviamente, aún no podían haber adquirido el terminal.

«Concurso» en Facebook

El 31 de enero, la compañía, en un grupo privado de Facebook con más de 60.000 miembros, ofreció a sus seguidores una especie de «concurso». La oportunidad de probar el Mate 10 Pro, a cambio de dejar comentarios elogiosos en la página de preventa de Best Buy.

La publicación se ha eliminado, pero la web 9to5Google publicó capturas. Las revisiones, como no podía ser de otro modo, eran puras conjeturas sobre las bondades del terminal.

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Capturas del Grupo de Huawei en Facebook. 9to5Google

Esta maniobra tan desesperada, tenía como objetivo contrarrestar el revés de la Comisión y de su alianza con AT&T. Semejante proceder va en contra de la política de Best Buy que prohíbe, taxativamente, el «contenido no deseado». Este incluye la publicidad encubierta. O sea, el spam de toda la vida.

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Web de BB. 9to5Google

Best Buy y Huawei reaccionan

BB ha eliminado todos los comentarios susceptibles de entrar en esta categoría. Un directivo ha sido claro. «Las revisiones en nuestro sitio son importantes, pero los comentarios deben ser confiables y legítimos».

Por su parte, Huawei, ha salido al paso a través de un representante. Aseguró que «nuestra prioridad es siempre el consumidor y alentamos a los clientes a compartir sus experiencias con nuestros dispositivos a través de comunicaciones auténticas» [sic]. Con respecto a las revelaciones sobre el «grupo» de Facebook, afirmó que «si bien hay revisiones de beta testers con conocimiento del producto, nunca recibieron beneficios por sus opiniones».

Conclusiones provisionales

No es función de esta página entrar a valorar decisiones políticas y/o administrativas. Sin embargo, no es la primera vez que el Gobierno norteamericano posa su mirada sobre la empresa de Ren Zhengfei.

En 2003, Huawei fue acusada por Cisco Systems, de haberles «sustraído» el código fuente para utilizarlo en sus propios rúters. Aunque, al final, todo quedó en agua de borrajas, lo cierto es que los chinos modificaron su línea de producción para dejar de fabricar algunos enrutadores.

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Reng Zhenfei. Presidente de Huawei

En 2013, Michael Hayden, ex director de la NSA, desveló a la Australian Financial Review, que tenía «pruebas irrefutables» sobre la labor de espionaje que Huawei realizaba para el Gobierno chino. Básicamente, «compartiendo su conocimiento sobre sistemas de telecomunicaciones extranjeros en los que está involucrado». Sin embargo, si esas pruebas existen, no las aportó.

Por otra parte, si Huawei pretende crearse una imagen de empresa «confiable» ante el consumidor norteamericano, recurrir a prácticas arteras no es lo ideal. Todos sabemos que muchas startups asiáticas utilizan la publicidad encubierta. Bonifican a usuarios para que viertan elogios de sus productos en redes sociales o páginas web. Pero, que el tercer fabricante de smartphones del mundo por volumen de ventas se pliegue a estos comportamientos es mucho más criticable.

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