Corría el año 1938 cuando dos estudiantes de la Universidad de Stanford, William «Bill» Hewlett y David Packard recibían un préstamo del decano del Departamento de Ingeniería, Frederick Terman, uno de los «padres» de Silicon Valley. Esos 500 dólares, destinados al desarrollo del proyecto empresarial de ambos jóvenes, y el asesoramiento del mítico profesor constituyeron no sólo el punto de partida del que, sin duda es, hoy,…